
La clasificación de la ATP reflejaba ayer, al fin, lo que todo el mundo, incluido Roger Federer, sabía hace ya tres semanas: Rafael Nadal es el nuevo rey mundial del tenis, el número uno indiscutible, puesto de honor al que llega no por la puerta grande, sino por el mayor arco del triunfo tras consagrarse también en los Juegos con la medalla de oro. Si Michael Phelps, con ocho oros, ha arrasado Pekín como si de un tsunami se tratara, el maremoto Nadal se ha llevado por delante al hasta ahora mejor tenista del planeta, Federer. Quizá por eso, la web de la ATP mostraba ayer una imagen victoriosa del mallorquín junto a una enorme ola y dos palabras: "Congratulations, Rafa (Felicidades, Rafa)". Es lo mínimo que se le puede decir.Nadal se convierte en el séptimo número uno del mundo más joven de la historia, con 22 años y 2 meses (el australiano Lleyton Hewitt sigue siendo el más precoz al conseguirlo en el 2001 con 20 años y 8 meses). Y llega a la cima tras una larga persecución que ha durado nada menos que 160 semanas. Desde ese 25 de julio del 2005 en que se asomó al segundo puesto de la ATP, Nadal solo ha tenido una obsesión. Bueno, dos: ganar en Wimbledon y arrebatarle el trono a Federer. Hoy ya tiene ambas cosas, para desesperación de este último, sumido en un inmenso mar de dudas e interrogantes.





2 comentarios:
Que frase más profunda me dejaste! Gracias!
Sobre Rafa y todos los atletas que han ganado en Beijing, me quedo con ejemplo y admiración muy profunda hacia ellos. Me enseñan que siempre hay que luchar y que la vida también está llena de satisfacciones.
No dejes de luchar, siempre hay una luz en el camino por difícil que parezca, no pierdas tu risa, ni tu confianza, no estás sola, aqui estoy.
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